BLOG DE EMPATYA
Reflexiones, aprendizajes y experiencias para reconectar contigo mismo, crecer y vivir con más sabiduría, amor y conciencia.
Por Amor Alaya
MENS SANA IN CORPORE SANO
La Práctica que Transforma la Mente y el Cuerpo
Meditación como Medicina
Mucha es la información que hoy en día nos encontramos sobre la meditación y el mindfulness. Esto no deja de ser una buena noticia para todos: cuanto más gente haya intentado calmar su mente y desarrollar atención plena, más posibilidades hay de que muchos conflictos internos y externos no se produzcan. Es evidente el gran interés que tienen estas técnicas tan beneficiosas para la salud mental y el crecimiento personal.
Es bien sabido y está demostrado con datos empíricos que la meditación es una excelente herramienta para sentirnos mejor, reducir el estrés y adaptarnos al mundo que nos rodea o, en caso de necesidad, también para transformar la realidad que percibimos.
Ya queda lejos aquel sentimiento de esoterismo que aparecía cuando, observando las filosofías orientales, alguien se atrevía a interesarse por la práctica de la meditación.
En la actualidad, aunque siguen imperando los mandatos materialistas, mucha gente ya ha visto que ese no es el camino para sentirse más pleno y feliz.
En un mundo tan globalizado y conectado como es el mundo actual, ya hay pocos secretos sobre las maneras de vivir de cada cultura o país; sin embargo, el exceso de información a veces es peor que la falta de la misma, y en según qué cosas es mejor no entrar si lo que se va a hacer está mal o no hay una guía correcta.
Este es el caso de la meditación.
Abundan todo tipo de enfoques, coach de vida, atrevidos principiantes y vendedores de motos. Especialmente estos últimos son los más peligrosos. No se debería caer en el error de fiarse de cualquiera en lo que respecta a esta materia, pues la meditación es la herramienta más poderosa para extraer todo nuestro potencial humano, y el efecto tan beneficioso que puede tener sobre nuestro cuerpo y mente es, con diferencia, mayor que el de cualquier otra medicina. Solo hay un pequeño detalle: hay que hacerlo bien.
Conviene no perder la pureza de lo que se transmitía como un método eficaz para desarrollarnos plenamente, logrando un equilibrio físico, mental, social y espiritual óptimo.
La meditación que sirve como base fiable, pura y auténtica, según la tradición budista, es Anapanasati.
Preparación para Meditar

Postura cómoda
Una sesión de meditación tiene tres partes: preparación, parte principal y conclusión.
La postura induce al estado meditativo y es importante estar relajados pero erguidos. Cojín o silla, lo que prefieras; lo esencial es mantener la espalda recta.
Motivación
La motivación en la meditación es fundamental. Podemos comenzar con la intención sencilla de mejorar como personas, desarrollar calma y, desde la visión budista, beneficiar a otros.
Compromiso con la práctica
La disciplina meditativa requiere hábito diario.
Puedes empezar con 3 a 5 minutos, aumentando progresivamente.
Repetir internamente la frase: «aquí y ahora no hay nada más importante que mi práctica de meditación» ayuda a centrar la mente.
Relajar el cuerpo
La respiración abdominal es ideal para eliminar tensiones. Respira lento, profundo y consciente.
Ser consciente del estado emocional
Pregúntate: ¿Cómo estoy? ¿Aburrido, preocupado, enfadado?
Vigilancia mental
Observa si la mente está excitada o adormecida.
Antídotos
- Para el sopor: visualizar luz, elevar un poco la mirada o entreabrir los ojos.
- Para la excitación: cerrar los párpados o bajar un poco la mirada.
Conexión con el cuerpo
Percibir la postura, el calor corporal y el contacto directo con el cuerpo te trae al aquí y ahora.
Parte Principal: Meditación Anapanasati
La meditación Anapanasati consiste en permanecer concentrado en la respiración natural.
Cuando estés listo, simplemente observa la respiración tal como es, sin modificarla.
Haz un escaneo corporal para relajar cualquier zona tensa.
Foco en la punta de la nariz
Percibe cómo el aire entra y sale.
Contar respiraciones
Una inhalación + una exhalación = 1.
Cuenta hasta 10 o 21.
Si te distraes, vuelves a empezar.
Cuando tengas más destreza, puedes realizar varios ciclos sin perder la atención.
Este proceso te entrena a sentir, presente, centrado en el aquí y ahora.
Si logras mantener 4 o 5 ciclos completos, tu concentración habrá mejorado.
A partir de aquí, la práctica diaria te permitirá avanzar hacia meditaciones más profundas.
Los beneficios son notorios:
- Más presencia
- Más relajación
- Menos identificación con los pensamientos
- Mayor concentración
- Más estabilidad emocional
Y dado que solo una mente concentrada es una mente feliz, esta práctica es un pilar para tu salud mental y emocional.
Conclusión de la Práctica

En la tradición budista, al finalizar se dedica la energía virtuosa generada durante la sesión.
Es una forma de sellar la práctica y desear bienestar para uno mismo y para todos los seres.
La magnitud de tu dedicación determina la magnitud de tu celebración interna.
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